martes, 7 de abril de 2020

- LA TORMENTA DE ARENA -



Hoy de nuevo es 7 de abril, es decir el día que nací hace 38 años.
Me gustaría poder estar escribiendo esto en distintas circunstancias pero por la razón que estamos viviendo la mayor parte de la población no va a ser posible.
Podría ponerme a hablar del maldito virus que nos trae locos a todos, dar mi opinión aunque seria más de lo mismo, aparte sigo pensando que ni los propios entendidos saben que decir ni hacer (al menos en España) como para ponerme a hablar yo de ello.
Lo que si me gustaría es aprovechar este medio y momento para mandar un abrazo a todos esos miles de personas que ya están sufriendo las consecuencias de este mal en sus propios cuerpos.

Cambiando ya de tema e intentando evadirnos aunque solo sea por un ratito de este infierno en el que estamos inmersos, voy a hacer una pequeña entrada como acostumbro a hacer cada " 7 de abril ".


Esta noche tuve un sueño, un sueño en el que viajábamos a un lugar maravilloso en busca de olas y tranquilidad, un lugar en el que no existían restricciones ni miedos, un destino donde la mayor incertidumbre era que spot estaría bueno la mañana siguiente, en el que cada uno era libre de hacer y deshacer a su antojo.


Tengo vagos recuerdos del sitio, aunque por las imágenes y paisajes que recordaba al despertar tranquilamente puede intuir que se trataba de alguna isla del archipiélago canario.


Allí todo estaba bien: la temperatura del aire como del mar era muy agradable, algo que los gallegos sabemos apreciar, allí tenía la suerte de poder surfear cada día, teníamos la libertad de poder hacer lo que nos viniera en gana en cada momento, podíamos ir a dar un paseo, comer un helado o simplemente nos parábamos a mirar el atardecer sin más; allí nada hacia sospechar que en poco tiempo echaríamos tanto en falta esos pequeños detalles de la vida.





Como en los sueños todo vale, me veía haciendo maniobras en el agua que hasta ese momento no tenía muy claro que pudiera volver a hacer; en ese lugar todo era posible.


Cada cual tiene su particular método para saber si lo que está viviendo es real o no, lo más recurrente  suele ser pellizcarse, yo como soy un poco más retorcido pensé, voy a hacer el pino y si la cosa sale bien, posiblemente si sea un sueño...


Como os podéis imaginar ya, todo esto no forma parte de un sueño si no que es un pequeño resumen de lo que fue el último viaje.
La intención de este surftraining era la misma de siempre, a diferencia que en esta ocasión la idea era seguir con la evolución de mi propia recuperación, no estancarme y trabajar aspectos que aquí me serian bastante difíciles.


Lo que jamás imaginaba es que un par de días después de mi llegada a casa se declarara el estado de alarma en España y a su vez en muchos otros lugares del mundo. Inocente de mi, creía que esas cosas solo pasaban en las películas o en todo caso en la peor de las pesadillas.
Por desgracia el infierno que estamos viviendo no es un sueño, ojalá lo fuera, pero es la cruda realidad.
Hoy no tendré tarta de cumpleaños, aun así pediré igualmente como deseo que se termine esto cuanto antes, que nadie más sufra y que podamos volver a nuestras vidas más pronto que tarde.
Un saludo y mucha fuerza para todos, cuídense.



PD: #YOMEQUEDOENCASA# , hay que terminar con esto ya...

sábado, 29 de febrero de 2020

- EL MUNDO ES UN LUGAR JODIDO, PERO A VECES SE ME OLVIDA -



Ya estamos metidos de lleno en el 2020 y el menda seguía sin aparecer. Bien es cierto que siempre tengo alguna excusilla.
Poco antes de finalizar el año tuve que someterme a otra intervención quirúrgica ajena a la lesión, la cual me mantuvo alejado del mar nuevamente cosa de mes y medio.


Días después comencé el año con mal pie otra vez, de la peor manera posible, despidiendo a una de las personas que más quiero, quise y querré en esta vida.
Evidentemente fue algo que volvió a afectarme de forma negativa el estado de ánimo, sé que es ley de vida y contra eso no podemos luchar, solo me queda pensar que el día que me toque a mi, volveremos a estar juntos.


Cada vez tengo más claro que la vida es un aprendizaje, en ocasiones para bien y otras para mal y con todo lo que he vivido estos últimos años me estoy dando cuenta que no queda otra y por muchas vueltas que se le dé hay que afrontar las situaciones según vengan, eso si, estos momentos desagradables me confirman que todo, todo en esta vida tiene fecha de caducidad, así que hay que vivir el momento, aprovechar cada segundo porque nunca sabremos donde, como o con quién estaremos mañana.


Todos conocemos esa frase de "después de la tormenta llega la calma" pues por fin esa calma llegó a mí de muy buena manera.
Durante unos días pude disfrutar con la compañía de mi chica y la mayor de mis sobrinas de lo que para mi fueron unas de las mejores sesiones de surfing desde hacía mucho tiempo.


Cada viaje es distinto y único, unos son más lejos y otros más cerca, unos más largos y otros más cortos, en alguno cuadran olas buenísimas y en otros no, así es el bodyboard.


Sea como sea, para mi hoy por hoy lo importante es disfrutar cada uno de ellos como si fuera el primero e incluso siendo algo negativo, pensando también que puede ser el último. Nunca se sabe.



Las fotos de esta entrada son y resumen lo que fueron esos días a los que me refería antes, pero perfectamente podrían resumir lo que para mi es la vida perfecta, no pido mucho más.



PD: Mis respetos a las vueltas que da la vida...