lunes, 9 de diciembre de 2019

- SEMPRE EM FRENTE -



El pasado noviembre fue un no parar, no obstante saqué un poquito de tiempo para salir de la rutina y de paso volver por aquí.
Otra vez empecé el mes en Madrid por lo de la rodilla, a los pocos días viajé a Barcelona para esa revisión de la espalda que esperaba como agua de mayo, eso si he vuelto de allí con buenas noticias. Como si eso no fuera suficiente 48 horas después tuve que ir a León por otra razón médica.
Hasta ahí fue todo por salud, sin embargo, llegado el momento y con tan buenas expectativas nos replanteamos hacer un pequeño viajecito y así comprobar en la práctica si la cosa marcha bien.


Hacía ya unos 400 días que no podía surfear, ese último día de surfing había sido en las Azores y pensé, que mejor manera de retomar contacto con el mar que en el mismo archipiélago pero en distinta isla.
Así que como siempre, preparamos todo y allá nos fuimos.


Este no era un viaje con las mismas pretensiones del pasado aunque lo cogí con las mismas o más ganas que cualquier otro, me jugaba mucho pero a su vez me moría de ganas de realizarlo.
Quería olvidarme un poco de todo lo malo por lo que he pasado, dejar atrás la larga recuperación y ver si realmente valió la pena todo el esfuerzo desempeñado para conseguir el objetivo. Por fin en este momento puedo decir ya que si, si ha merecido la pena.
También he de decir que iba con bastante miedo por lo que pudiera pasar, gracias a dios fue todo muy bien, todos esos pensamientos negativos se disiparon así que me puse a remar hacia el pico.


Como bien se puede ver la primera toma de contacto fue un bañito muy tranquilo, no buscaba las olas mas grandes del planeta, el objetivo principal era notar sensaciones, ver si aparecía el dolor y a partir de ahí empezar a sacar conclusiones para el futuro, así que podría decir que 1ª prueba superada.


Al llegar al alojamiento me tumbé y mi cabeza solo pensaba, hace poco más de un año mi meta era volver a andar por mi propio pie y hoy, hoy volví a surfear, así que muy pero que muy contento. También volví a tener esas ganas de despertarme e ir en en busca de nuevas olas, algo que tristemente había perdido.



Sé que las cosas del palacio van despacio y que mi manera de surfear no podrá ser igual que antes de la prótesis, al menos pude comprobar ya que todo el trabajo dio su fruto, lo busqué por todos los medios y por fin lo encontré.
Por lo demás fue un viaje realmente especial en todos los aspectos, corto pero intenso.
No perdimos el tiempo e intentamos conocer lo máximo posible de la isla, al ser tan rápido no nos dio tiempo a más, aun así lo que vimos nos dejó un buen sabor de boca, es decir, un viaje que probablemente repetiremos.




Lo pasamos genial, disfruté, surfeé, despejé muchas dudas que tenía y algo muy importante, me quedé con ganas de más, así que si todo sigue por el camino correcto espero que este sea el primero de muchos más...





Hasta pronto amigos.



PD: A VECES LO IMPOSIBLE SE HACE POSIBLE ...

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